NEUTRALIDAD DE LA RED ¿SOMOS CONSCIENTES?

A menudo asumimos que toda la información en internet es igualmente accesible
para todos. Esta idea es la base de la neutralidad de la red. La neutralidad de la red es el
principio por el cual los proveedores de servicios de internet deben tratar a todo tráfico de
datos que transita por la red por igual, sin discriminarlo o cobrar al usuario de manera
diferente según el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento
utilizado para el acceso o modo de comunicación. Por ejemplo, bajo este principio, los
proveedores de internet no pueden bloquear páginas, reducir la velocidad de la red o cobrar
más para acceder a distintos contenidos en la red. Parece muy obvio, pero no lo es.


El pasado jueves, la Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU (FCC), de
mayoría republicana, derogó el conjunto de leyes que imponían el principio de la neutralidad
de la red, que gracias al mandato de Obama protegía internet como un servicio público.
Esta medida da luz verde a los grandes proveedores de internet como AT&T, Verizon y
Comcast para bloquear o reducir la velocidad de la red sin restricciones. Es decir, podrían
cobrar más para acceder a distintos servicios como por ejemplo de vídeo, de música o de
RRSS, prohibiendo incluso el acceso a determinadas páginas web.


Por consiguiente, la abolición de la neutralidad en la red otorga a las “telecos” una
posición de poder aplastante respecto a todo el ecosistema digital. Es decir, las empresas
cuyos servicios consumimos habitualmente en la red tendrán que pagar a las operadoras
para que su contenido llegue de forma adecuada. Por eso compañías como Google, Netflix
o Amazon lideran la resistencia a este cambio. No obstante, estas no serán las mayores
perjudicadas, ya que esto supondrá una nueva barrera de entrada para cualquier start up
que quisiera competir con las grandes empresas. Y los mayores perjudicados, sin duda,
serán los usuarios finales. Es en quienes recaerán esos cargos en forma de incremento de
precios, además de ver su acceso a internet limitado.


En el ojo del huracán de esta tormenta, un nombre se ha elevado por encima de
todos los demás: Ajit Pai, el director de la Comisión Federal de Comunicaciones y el
principal impulsor de la nueva medida. Un hombre que, antes de dirigir la FCC, fue abogado
de Verizon y ha llegado a bromear con que es una “marioneta de la compañía”, algo que se
ha descubierto porque uno de los asistentes a una reunión anual de la FCC lo grabó cuando
las cámaras dejaron de emitir durante su discurso.


Pai se ha convertido en muy poco tiempo en una figura odiada por la perfecta suma
de política “a lo Trump”, una presencia voluntariamente excesiva en Internet y su papel en la
aprobación de unas leyes que pueden cambiar para siempre el funcionamiento de Internet
en EEUU.

Habrá que ver en qué medida afecta esta decisión anti-democrática, anti-liberal, anti-
innovación, anti-consumidores, anti-flexibilidad y anti-privacidad en todos los niveles. Por ejemplo, afectará de manera directa a la política estadounidense. Probablemente los
demócratas hagan de esto una bandera para su candidat@ en las próximas votaciones
presidenciales. Y por supuesto, también nos afectará a nosotros como clientes de
corporaciones estadounidenses.


Dicho todo esto, no podemos olvidar que estamos ante un cambio que se ha
producido en EEUU a nivel legislativo. Pero, ¿deberíamos tener miedo a que Europa se
contagie? Saquen sus propias conclusiones.

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COCHES AUTÓNOMOS, ¿DECISIONES CORRECTAS?

Si algo queda patente en vista de la sociedad en la que vivimos es que la tecnología
avanza a pasos agigantados y tanto es así que surgen cuestiones como la que procedo a
explicar.


Hace unos años era impensable que la presencia de una persona al volante fuese
completamente dispensable a la hora de conducir un vehículo, pero debido a los
cambios que recientemente está experimentando la industria automovilística, no resulta
una idea tan descabellada.


Son muchas las empresas de este sector que se han puesto manos a la obra y que ya
saben cómo fabricar vehículos autónomos, pero ahora se enfrentan a un gran problema:
decidir si estos coches deberían poder tomar una decisión tan compleja como primar
una vida sobre otra en un posible accidente.


Como consecuencia, este proyecto no será viable hasta que los fabricantes no respondan
a cuestiones tan peliagudas como aquellas a las que los relatos de un autor de la talla de
Isaac Asimov han dado lugar. La lógica nos dice que la función principal de uno de
estos coches debería ser la protección de su ocupante, pero si nos planteamos la
posibilidad de que sacrificar la vida de este pueda suponer la salvación de los pasajeros
de un autobús escolar la cosa cambia, ¿verdad?


Hoy por hoy son muchas las preguntas y muy pocas las respuestas. Es muy complejo
decidir si las normas que regulen estos vehículos deben dar prioridad al bien mayor, al
número de vidas salvadas y no a los individuos involucrados. Son situaciones que
además caben ser evaluadas desde muchos puntos de vista. Cuando la persona cuya vida
va a ser sacrificada para salvar a un grupo de niños es ajena a nosotros nos resulta un
acto necesario, casi una obligación, pero si esa persona es, por ejemplo, un familiar o
incluso nosotros mismos, la situación parece completamente distinta.
Se crea así un conflicto de intereses cuya resolución puede resultar muy engorrosa, por
no decir imposible.


De hecho, al tratarse de un terreno desconocido para los ejecutivos de la industria, estos
se han decantado por recurrir a expertos en ética y a filósofos para que les ayuden en
esta ardua toma de decisiones. Si bien es cierto que son muchos los que están en contra
de que sean estas máquinas las que hagan este tipo de deliberaciones, no consideran
correcto que decidan respecto a la vida o muerte de un ser humano.


Está claro que la innovación y los avances tecnológicos son, en la gran mayoría de los
casos, francamente positivos y mejoran la vida de las personas, pero por suerte hay
ámbitos para los que la intervención de estas sigue siendo absolutamente necesaria.

LA CARA B DEL FUTBOL

El fútbol, al igual que cualquier deporte en su faceta profesional, esconde tras de sí un mundo
paralelo cuyo fin se aleja de todos esos valores idílicos que se le atribuyen al deporte. En este
caso al tratarse del denominado “deporte rey”, en él se mueven varios de los mayores
negocios que se pueden encontrar en la actualidad.


El primero de estos negocios es el que concierne a los derechos televisivos de los partidos, los
cuales son subastados por la institución organizadora de cada campeonato cada cierto periodo de tiempo que varía en cada caso. Los derechos de las competiciones más codiciadas han experimentado un incremento desorbitado en las últimas subastas, lo cual ha conllevado a que las compañías interesadas han tenido que financiar estos derechos con otros productos como servicios telefónicos o de internet.

Esta burbuja está a punto de estallar ya que hay compañías como Vodafone o Orange que ya han empezado a renunciar a estos derechos ya que la situación era ya insostenible.


El segundo gran negocio, y sin duda el más cruel de todos, es el que rodea a los
representantes, fondos de inversión y demás entes que especulan y se lucran a costa de la
situación laboral de los jugadores, los cuales en muchos casos son tratados cual mera
mercancía. En este mundo se dan operaciones en las cuales por ejemplo para que un jugador
fiche por un equipo, este tiene que fichar a otro que esté representado por el mismo
representante. Este negocio se da sobre todo en el fútbol modesto, donde estos
representantes juegan con las ilusiones de jóvenes jugadores con ganas de ganarse la vida
disfrutando de su pasión, los cuales confían sus representantes para los cuales no son más que
producto con el que sacar beneficio.


Esto nos tiene que hacer ver que no es oro todo lo que reluce, y que tras la imagen de los focos se esconde una realidad mucho más oscura de la cual el gran público vive aislado.

LOS LÍMITES DE LA CIBERSEGURIDAD

En la sociedad de hoy en día, en la que los productos 4.0 son cada vez más inteligentes y están
más presentes en nuestras vidas y en cosas más cotidianas, a menudo nos olvidamos de las
amenazas y peligros que estos pueden acarrear.
La industria 4.0 y el avance tecnológico van desarrollándose cada día que pasa, y aunque ahora
continúe siendo un concepto muy reciente, estos nuevos productos inteligentes están
consiguiendo cosas inimaginables hasta hace escaso tiempo. Desde hace unos años, con la
aparición de las apps móviles y la evolución del internet, cada vez se les ha concedido más
acceso a nuestra información a estos servicios, y éstos se han acabado adaptando a nosotros.
Quién hubiera dicho hace veinte años que sería posible acceder a la habitación que tienes
reservada en un hotel simplemente pasando tu móvil por un lector, ¿y saber dónde se
encuentra tu hija a tiempo real? Sí, hoy en día todo esto es posible, pero todo gracias a la
información que depositamos en estos dispositivos; nuestro nombre, edad, gustos, ubicación…
Como es evidente, todos estos datos son de utilidad para las empresas, ya que les ayudan a
averiguar qué quiere el consumidor exactamente y de qué carece. Estas empresas aseguran la
privacidad de los consumidores y la protección de sus datos personales. Hasta ahí todo estaría
bien, el problema es cuando terceros consiguen acceder al sistema y rompen esta falsa
ciberseguridad, ¿entonces cómo podemos cerciorarnos de qué somos los únicos que tenemos
acceso a ellos?
Justo hace unas semanas, una de las empresas más importantes y punteras globalmente en la
actualidad, Amazon, ha vuelto a dar que hablar con la propuesta de un nuevo proyecto un
tanto controvertido. Éste se llamaría ``Amazon Key´´ y consistiría en que tras realizar una
compra en Amazon, cuando el pedido estuviera listo, un mensajero de la empresa pudiera
abrir la puerta y acceder él mismo a la vivienda y dejar el paquete gracias a un código exclusivo
del cliente, conseguido a través de la app, y así evitar estar pendiente de la fecha y hora de
entrega del pedido en tu domicilio.
Debido a todo esto es por lo que cada vez se le esté dando más importancia al problema y esté
empezando a ser un conflicto más gubernamental que empresarial. La era de la auténtica
inteligencia artificial se acerca y debemos asegurar la seguridad en sitios web y dispositivos
inteligentes.
Fabricantes y consumidores a menudo pecamos de insensatez y pasamos por alto lo que el
progreso tecnológico puede ocasionar. ¿Realmente estamos preparados para vivir en una
sociedad totalmente informatizada y somos conscientes de sus peligros? ¿Encaja con nuestro
modo de vida o tendremos que adaptarnos a ella, en vez de ella a nosotros?

CASI LA MITAD DE LOS EUROPEOS CREE QUE EL ROL DE LA MUJER DEBERÍA LIMITARSE AL HOGAR

Pese a que los estereotipos persisten, la gran mayoría rechaza la
brecha salarial entre géneros y la Comisión Europea se plantea reformar la
directiva de Igualdad. El último eurobarómetro sobre el asunto publicado
este lunes muestra que los ciudadanos de los “Veintiocho”, pese a la
persistencia de muchos estereotipos, mantienen una rara unanimidad en
torno a la condena de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Un
abismo que nueve de cada diez europeos califica de "inaceptable&" y del que
son conscientes en una gran mayoría de los casos.


Por otro lado, cuatro de cada cinco consultados afirman que la
igualdad de género "les importa personalmente". Es de sorprender que
todavía existe un 44% de los europeos que piensa que el rol más importante
de la mujer es cuidar de la casa y la familia. Y no se trata de una opinión
exclusivamente masculina, ya que así lo creen el 44% de las mujeres y el
43% de los hombres. El mismo porcentaje estima que el papel más
importante del hombre es ganar dinero.


Observando esa riada de datos y percepciones, la Comisión Europea ha
mostrado su intención de actuar para acortar la brecha salarial. Su plan de
acción contempla tres medidas todavía por concretar entre las cuales se
encuentran: fortalecer el principio de igualdad salarial reformando la
directiva de Igualdad de Género, instar a la Eurocámara y a los Estados
miembros a que adopten lo antes posible la propuesta de conciliación de
vida laboral y personal, y financiar proyectos que promuevan la presencia
de mujeres en altos puestos de dirección.


Las leyes europeas prohíben desde 1950 esa discriminación salarial.
Una normativa a la que han seguido muchas otras que a pesar de todo no
han conseguido atajar aún este problema.

LA MAL PARADA DE LA INNOVACIÓN DE RESTAURANTES: LA ESPERA

En la sociedad actual la innovación es la gran palabra clave para cualquier negocio. Con la
llegada de las nuevas tecnologías, muchos negocios han descubierto grandes oportunidades
para mejorar su modelo. Los restaurantes, establecimientos tan importantes y tan arraigados
en muchas culturales, se adaptan también a los nuevos tiempos. Una ligera búsqueda por la
web y enseguida nos damos cuenta de que la restauración está experimentando grandes
cambios en las dos partes más importantes del negocio: la comida y el servicio.
Lo más mimado por la innovación en los restaurantes es, sin duda alguna, la cocina. Surgen
constantemente nuevas formas de cocinar, nuevas combinaciones de ingredientes y sabores,
mayor enfoque en las texturas de los platos, etc. Tal es la importancia que están tomando las
artes culinarias que existen centros de investigación para los ámbitos de la alimentación y la
gastronomía.
Uno puede acudir a un restaurante por muchas razones: para celebrar algún acontecimiento
fuera de casa, para pasar una velada agradable o porque sus habilidades culinarias no son
especialmente buenas. Sea cual sea la razón, si uno acude a un restaurante es porque el valor
no solo está en la comida, sino también en el servicio. Si alguien quisiera solamente comprar la
comida, la podría pedir a domicilio. El valor del restaurante está, en gran parte, en el servicio
que ofrece. Este ámbito también está experimentando novedades, la mayoría enfocadas en
hacer que el servicio sea más rápido. Es verdad que nadie quiere esperar demasiado a ser
servido, pero ¿más rápido es siempre mejor?
Muchas aplicaciones de la tecnología en la restauración están siendo enfocadas a la
desaparición de las esperas, pero las esperas son parte de la experiencia social porque son
momentos idóneos para la interacción social. Cenar en un restaurante puede ser un ritual para
el paladar, la tranquilidad y las relaciones personales. En vez de erradicar las esperas,
podríamos aprovecharlas y mantener su duración dentro de unos límites razonables. Una
manera de aprovechar esas esperas sería entreteniendo a los clientes. Podríamos dejar las
primeras esperas para las conversaciones e utilizar la espera antes del postre para entretener a
los clientes. Esta idea ya ha sido probada, como puedes ver en el siguiente vídeo, por la
empresa Skullmapping. Han hecho uso de la modelación y animación 3D para crear una
divertida y entretenida animación en la que un pequeño chef prepara el postre de los
comensales. Muy probablemente, tras la comida, comentaron entre risas su experiencia, y,
seguro, que se lo contaron a todos sus amigos.

INDUSTRIA 4.O ¿LA INDUSTRIA DEL FUTURO?

Cada día escucha más la palabra 4.0, sea en los centros educativos (universidad,
instituto, etc…) como en los medios de comunicación (la televisión, radio..) o el las
redes sociales. ¿Pero de qué nos están hablando?


La industria 4.0, industria inteligente, según las fuentes oficiales es los siguiente: “es la
completa digitalización de las cadenas de valor a través de la integración de tecnologías
de procesamiento de datos, software inteligente y sensores; desde los proveedores hasta
los clientes para poder predecir, controlar, planear y producir de forma inteligente, lo
que genera mayor valor a toda la cadena.” Hablando en  cristiano, lo que pretende la
industria 4.0 es optimizar los procesos productivos de las empresas de forma eficiente
para satisfacer eficazmente las necesidades de los consumidores con unos productos que
estén a la altura de sus expectativas.


La idea de una industria inteligente nace en 2011, en la Feria de Hanover. Aquella vez,
se describía el concepto como una producción industrial donde todos los productos y las
máquinas estaban interconectados digitalmente. Esto significa que los procesos
productivos de las empresas mejoran sustancialmente dando la oportunidad de captar las
necesidades particulares de cada cliente final satisfaciendo sus necesidades
óptimamente. Además la oportunidad de que todo el proceso productivo este conectado
y además, que por ejemplo los stocks de la empresa esten conectados al centro de
produccion de la misma, ofrece la oportunidad de evitar stocks exageradamente
voluminosos y un excelente manejo de las existencias en cada punto de venta.


Algunos expertos afirman que con la industria 4.0 el 75% de los trabajos del futuro aun
no existen. Ésa afirmación nos hace pensar en que, la incorporación de tantas ventajas a
la industria trae con si, una especialización en la plantilla. Ya se han producido las
primeras aproximaciones a los trabajos del futuro con nuevos cursos formativos en
ámbitos como la ingeniería informática, Big Data, etc. Pues la demanda de puestos con
competencias similares no hace más que crecer a nuestro alrededor.


Dicho esto, y aunque a más de uno le parezca un tema futurista, creo que nos debemos
concienciar de que vamos a ser testigos, muy pronto, de una cuarta revolución industrial
en la que nos tendremos que adaptar tanto como profesionales y como consumidores.
Pues, llegara un momento en el que tendremos a mano productos que satisfagan
necesidades que aún ni las hayamos notado.

¿SABEMOS DE QUÉ SE TRATA LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA?

“Diseñado para ser desechable”

Cada día pasan por nuestras manos una multitud de objetos que algún día, no muy lejano, “morirán” o dejarán de ser útiles. ¿Pero por qué dejan de servir o quién decide eso?

La obsolescencia programada trata de la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto. Este proceso comienza cuando el fabricante o empresa decide que sus productos no durarán más de un tiempo limitado, programándolos y diseñándolos de tal manera que después del tiempo decidido se tornen obsoletos o inútiles.

Esta idea a la que nos referimos no ha existido siempre, se inventó al comienzo del siglo XX con el objetivo de mantener el crecimiento económico y creyendo que de esta manera nunca alcanzaría un fin. En este momento cabe destacar que hay ilustres decrecentistas que se oponen a esta idea como es el francés Serge Latouche,: "Quien piense que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta finito o está loco o es economista".

Pero los consumidores han cambiado y hoy en día, podemos decir que a pocos les afecta la obsolescencia programada. El sector tecnológico por ejemplo, demuestra que los propios consumidores exigen o “necesitan” novedades continuamente y en un periodo de 12 meses, un producto “de última generación” pasa a ser “antiguo” y surge la necesidad de reemplazarlo aunque siga funcionando.

Ya que el tema tratado es tan interesante y nos afecta a todos, no puede reducirse a estos párrafos. En 2011, se estrenó un documental titulado “Comprar, Tirar, Comprar”, premiado por la Academia de la Televisión, el cual lo explica con todo detalle. En este video, también podemos ver bombillas de infinita duración o medias irrompibles de nailon, ejemplos que nunca hubiéramos pensado que fueran posibles, y mucho más.

La razón principal del “brexit” y del auge de la extrema derecha en Europa

La irrupción de la extrema derecha en países como Austria, Alemania o Francia o la resolución a favor de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea está creando incertidumbre entre los habitantes europeos. Para solucionar este nuevo escenario al que nos enfrentamos es necesario encontrar la razón principal de esta radicalización política; es decir, el núcleo de todos los argumentos para este cambio ideológico en ciertos países. Por lo tanto, lo que deberíamos de replantearnos es: ¿Qué hay detrás de todas las razones que han llevado, por ejemplo, a que la mayoría de los habitantes británicos votasen a favor del “brexit”?

 La respuesta a dicha pregunta nos la dio un sociólogo alemán, Werner Sombart, y la popularizó Joseph Schumpeter en 1942 mediante “Capitalismo, socialismo y democracia” tras haber leído e informado anteriormente sobre el sociólogo alemán. Los dos ahondaron en un nuevo término llamado destrucción creativa. Estamos ante este término cuando la aparición de un nuevo producto, una nueva manera de producción o comercialización, la apertura de nuevos mercados, la conquista de una nueva materia prima o la creación o destrucción de un monopolio, destruye empresas o modelos viejos. En definitiva, estamos hablando sobre una de las principales consecuencias a las que nos sometemos al vivir en una economía de mercado capitalista, donde premiamos la innovación, la única llave a un crecimiento económico sostenido a largo plazo. Pero no siempre hemos aceptado que ciertas innovaciones provoquen la destrucción creativa.

En el siglo XVI, antes de la primera revolución industrial e incluso del capitalismo que conocemos, una innovación que cambiaría la economía de aquella época fue rechazada por miedo a su destrucción creativa. William Lee, un inventor y clérigo inglés, creó la primera máquina de tejer para medias en 1589. Tras forjar la primera máquina, fue a ver a la reina Isabel I de Inglaterra para exponer su nuevo descubrimiento y solicitar una patente. Para su sorpresa, la reina rechazó dicha patente por miedo a que pusiera en riesgo la industria de punto manual. Posteriormente, Lee introdujo ciertas mejoras en su máquina de tejer e intentó conseguir nuevamente la patente, esta vez con Jacobo I, nuevo rey de Inglaterra. A pesar de la mejora y del cambio de reinado, la patente fue rechazada por segunda vez.

Pero, ¿Cuáles han sido los cambios que han originado que la destrucción creativa haya florecido dichas ideologías ultraderechistas? Las innovaciones que han provocado la destrucción creativa han sido varios productos que hemos catalogado como los grandes avances de los últimos tiempos. Entre ellos, el avión (el más longevo), internet y el teléfono móvil son los causantes principales de que hoy en día estemos hablando de esto. Dichos productos han provocado que la globalización se esté dando a pasos agigantados, el punto de inflexión para el futuro de nuestra sociedad.

Asimismo, junto a la innovación causante de la destrucción creativa, la globalización, también se necesita una víctima o una destrucción, valga la redundancia. En primer lugar, la pérdida de trabajos menos cualificados a consecuencia de la deslocalización de las empresas en países menos desarrollados como los asiáticos, está generando desazón entre las clases bajas. En Detroit, por ejemplo, la oleada de votos a Trump se dio por la alta tasa de paro del Estado. Paro que aumentó por la deslocalización de las empresas instaladas allí. En segundo lugar, la globalización está permitiendo que los flujos migratorios se vean facilitados y aumentados a ritmos muy acelerados. Los habitantes de los países en guerra o hambruna (Oriente Próximo y África, sobre todo) tienen más facilidades para poder migrar a otros países de la UE y así poder forjar un futuro más prometedor, o, al menos, no tan desalentador. Por consecuencia de las facilidades, y por la desesperación que viven en sus países, millones de personas están intentando entrar en suelo europeo, lo que provoca una situación de incertidumbre e inseguridad para los nativos de los países (miedo alimentado por la irrupción de los terroristas como ISIS o Al Qaeda).

Por ello, para “asegurarse” de que dicha destrucción creativa no se lleve a cabo en sus países, por miedo a perder su puesto de trabajo y a su seguridad por la entrada de gente de diferentes culturas, con su consiguiente probabilidad de ser un terrorista, los ciudadanos de muchos países europeos están optando por la vía del rechazo a la innovación y a la destrucción creativa. La ultraderecha les está proporcionando una vía que no permita que esto ocurra y no dudan en dar su apoyo, a pesar de ser políticas xenófobas. En el caso de la máquina de tejer eran los altos cargos los que se oponían a la destrucción creativa, mientras que esta vez se trata de los ciudadanos de a pie de calle los que se niegan a dicho cambio.

En definitiva, si queremos atajar el problema del auge de la ideología ultraderecha y xenófoba, necesitamos tener en cuenta cual es la causa principal. Los ciudadanos europeos y estadounidenses tienen una considerable incertidumbre sobre esta destrucción creativa y, en vez de enfrentarla, prefieren optar por la desaparición del origen de dicha destrucción: la globalización (ya sea con la salida de la UE o con el cierre de fronteras). Por lo tanto, para evitar que esto ocurra en las próximas elecciones y las confrontaciones entre partidarios y detractores de la ultraderecha aumenten, es imprescindible ofrecer una vía alternativa que permita que los ciudadanos más indecisos sobre el cambio se sientan más seguros y no vean peligrar su futuro. De esto modo, erradicaremos una vez más a la ultraderecha.

Semana Santa y sus efectos en la economía

A penas falta un mes para la Semana Santa y se acercan las fechas para ir reservando viajes, planes en familia…Semana santa es una temporada fuerte para el turismo y que para muchas ciudades, supone el inicio oficial de la temporada turística. Así pues, es una fecha que supone para muchos negocios, ya sea hoteles, restaurantes… un incremento en el número de ventas para el que se preparan durante todo el año. Como ejemplo más cercano tenemos el caso de Sevilla y la zona de Andalucía. No hay datos globales de lo que supone el tirón del consumo que provoca el fenómeno de las procesiones, pero en Sevilla, y también en muchas ciudades y pueblos de todo el país, la gente se echa a la calle durante horas y abarrota las terrazas y los bares. Los estudios que se han realizado hasta ahora sobre la importancia que tiene la celebración de la Semana Santa en la economía de una ciudad dan resultados que van desde los 240 millones calculados para Sevilla a los 42 de Córdoba, los 24 de Málaga. Los expertos que han elaborado los estudios subrayan la importancia de los datos en relación con el PIB de la provincia o de la propia ciudad. Así por ejemplo, la Semana Santa de la ciudad de Sevilla supone el 1,22% de la riqueza de la misma o el 0,7% de la provincia. Si el peso de la Semana Santa en toda España guardara esas mismas proporciones, supondría un impacto económico que estaría entre los 7.160 y los 12.480 millones de euros. Valga como comparación que los ingresos anuales de un gigante como El Corte Inglés son 14.500 millones de euros.

Salir de vacaciones implica gastos que favorecen el flujo monetario de diversos sectores, no solo las familias sacan ventaja de la Semana Santa para hacer diversas actividades, el sector de alimentos también saca provecho al periodo por medio de promociones en sus artículos que incentivan al consumidor a comprarlos. Por lo que aunque las ciudades se abarroten, está claro que los negocios hacen el agosto.