LA MAL PARADA DE LA INNOVACIÓN DE RESTAURANTES: LA ESPERA

En la sociedad actual la innovación es la gran palabra clave para cualquier negocio. Con la
llegada de las nuevas tecnologías, muchos negocios han descubierto grandes oportunidades
para mejorar su modelo. Los restaurantes, establecimientos tan importantes y tan arraigados
en muchas culturales, se adaptan también a los nuevos tiempos. Una ligera búsqueda por la
web y enseguida nos damos cuenta de que la restauración está experimentando grandes
cambios en las dos partes más importantes del negocio: la comida y el servicio.
Lo más mimado por la innovación en los restaurantes es, sin duda alguna, la cocina. Surgen
constantemente nuevas formas de cocinar, nuevas combinaciones de ingredientes y sabores,
mayor enfoque en las texturas de los platos, etc. Tal es la importancia que están tomando las
artes culinarias que existen centros de investigación para los ámbitos de la alimentación y la
gastronomía.
Uno puede acudir a un restaurante por muchas razones: para celebrar algún acontecimiento
fuera de casa, para pasar una velada agradable o porque sus habilidades culinarias no son
especialmente buenas. Sea cual sea la razón, si uno acude a un restaurante es porque el valor
no solo está en la comida, sino también en el servicio. Si alguien quisiera solamente comprar la
comida, la podría pedir a domicilio. El valor del restaurante está, en gran parte, en el servicio
que ofrece. Este ámbito también está experimentando novedades, la mayoría enfocadas en
hacer que el servicio sea más rápido. Es verdad que nadie quiere esperar demasiado a ser
servido, pero ¿más rápido es siempre mejor?
Muchas aplicaciones de la tecnología en la restauración están siendo enfocadas a la
desaparición de las esperas, pero las esperas son parte de la experiencia social porque son
momentos idóneos para la interacción social. Cenar en un restaurante puede ser un ritual para
el paladar, la tranquilidad y las relaciones personales. En vez de erradicar las esperas,
podríamos aprovecharlas y mantener su duración dentro de unos límites razonables. Una
manera de aprovechar esas esperas sería entreteniendo a los clientes. Podríamos dejar las
primeras esperas para las conversaciones e utilizar la espera antes del postre para entretener a
los clientes. Esta idea ya ha sido probada, como puedes ver en el siguiente vídeo, por la
empresa Skullmapping. Han hecho uso de la modelación y animación 3D para crear una
divertida y entretenida animación en la que un pequeño chef prepara el postre de los
comensales. Muy probablemente, tras la comida, comentaron entre risas su experiencia, y,
seguro, que se lo contaron a todos sus amigos.