NEUTRALIDAD DE LA RED ¿SOMOS CONSCIENTES?

A menudo asumimos que toda la información en internet es igualmente accesible
para todos. Esta idea es la base de la neutralidad de la red. La neutralidad de la red es el
principio por el cual los proveedores de servicios de internet deben tratar a todo tráfico de
datos que transita por la red por igual, sin discriminarlo o cobrar al usuario de manera
diferente según el contenido, página web, plataforma, aplicación, tipo de equipamiento
utilizado para el acceso o modo de comunicación. Por ejemplo, bajo este principio, los
proveedores de internet no pueden bloquear páginas, reducir la velocidad de la red o cobrar
más para acceder a distintos contenidos en la red. Parece muy obvio, pero no lo es.


El pasado jueves, la Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU (FCC), de
mayoría republicana, derogó el conjunto de leyes que imponían el principio de la neutralidad
de la red, que gracias al mandato de Obama protegía internet como un servicio público.
Esta medida da luz verde a los grandes proveedores de internet como AT&T, Verizon y
Comcast para bloquear o reducir la velocidad de la red sin restricciones. Es decir, podrían
cobrar más para acceder a distintos servicios como por ejemplo de vídeo, de música o de
RRSS, prohibiendo incluso el acceso a determinadas páginas web.


Por consiguiente, la abolición de la neutralidad en la red otorga a las “telecos” una
posición de poder aplastante respecto a todo el ecosistema digital. Es decir, las empresas
cuyos servicios consumimos habitualmente en la red tendrán que pagar a las operadoras
para que su contenido llegue de forma adecuada. Por eso compañías como Google, Netflix
o Amazon lideran la resistencia a este cambio. No obstante, estas no serán las mayores
perjudicadas, ya que esto supondrá una nueva barrera de entrada para cualquier start up
que quisiera competir con las grandes empresas. Y los mayores perjudicados, sin duda,
serán los usuarios finales. Es en quienes recaerán esos cargos en forma de incremento de
precios, además de ver su acceso a internet limitado.


En el ojo del huracán de esta tormenta, un nombre se ha elevado por encima de
todos los demás: Ajit Pai, el director de la Comisión Federal de Comunicaciones y el
principal impulsor de la nueva medida. Un hombre que, antes de dirigir la FCC, fue abogado
de Verizon y ha llegado a bromear con que es una “marioneta de la compañía”, algo que se
ha descubierto porque uno de los asistentes a una reunión anual de la FCC lo grabó cuando
las cámaras dejaron de emitir durante su discurso.


Pai se ha convertido en muy poco tiempo en una figura odiada por la perfecta suma
de política “a lo Trump”, una presencia voluntariamente excesiva en Internet y su papel en la
aprobación de unas leyes que pueden cambiar para siempre el funcionamiento de Internet
en EEUU.

Habrá que ver en qué medida afecta esta decisión anti-democrática, anti-liberal, anti-
innovación, anti-consumidores, anti-flexibilidad y anti-privacidad en todos los niveles. Por ejemplo, afectará de manera directa a la política estadounidense. Probablemente los
demócratas hagan de esto una bandera para su candidat@ en las próximas votaciones
presidenciales. Y por supuesto, también nos afectará a nosotros como clientes de
corporaciones estadounidenses.


Dicho todo esto, no podemos olvidar que estamos ante un cambio que se ha
producido en EEUU a nivel legislativo. Pero, ¿deberíamos tener miedo a que Europa se
contagie? Saquen sus propias conclusiones.

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