LA CARA B DEL FUTBOL

El fútbol, al igual que cualquier deporte en su faceta profesional, esconde tras de sí un mundo
paralelo cuyo fin se aleja de todos esos valores idílicos que se le atribuyen al deporte. En este
caso al tratarse del denominado “deporte rey”, en él se mueven varios de los mayores
negocios que se pueden encontrar en la actualidad.


El primero de estos negocios es el que concierne a los derechos televisivos de los partidos, los
cuales son subastados por la institución organizadora de cada campeonato cada cierto periodo de tiempo que varía en cada caso. Los derechos de las competiciones más codiciadas han experimentado un incremento desorbitado en las últimas subastas, lo cual ha conllevado a que las compañías interesadas han tenido que financiar estos derechos con otros productos como servicios telefónicos o de internet.

Esta burbuja está a punto de estallar ya que hay compañías como Vodafone o Orange que ya han empezado a renunciar a estos derechos ya que la situación era ya insostenible.


El segundo gran negocio, y sin duda el más cruel de todos, es el que rodea a los
representantes, fondos de inversión y demás entes que especulan y se lucran a costa de la
situación laboral de los jugadores, los cuales en muchos casos son tratados cual mera
mercancía. En este mundo se dan operaciones en las cuales por ejemplo para que un jugador
fiche por un equipo, este tiene que fichar a otro que esté representado por el mismo
representante. Este negocio se da sobre todo en el fútbol modesto, donde estos
representantes juegan con las ilusiones de jóvenes jugadores con ganas de ganarse la vida
disfrutando de su pasión, los cuales confían sus representantes para los cuales no son más que
producto con el que sacar beneficio.


Esto nos tiene que hacer ver que no es oro todo lo que reluce, y que tras la imagen de los focos se esconde una realidad mucho más oscura de la cual el gran público vive aislado.