EL TESORO QUE DESCONOCEMOS

El otro día, como todos los días, me senté en mi sitio favorito de San Sebastián dispuesta a injerir mi dosis mañanera de cafeína. Mientras removía la flor pintada en la espuma de la leche de mi taza, no pude resistirme a escuchar la conversación que mantenían los de la mesa de al lado. Al girarme, para mi sorpresa, , se encontraba sentado un grupo de jóvenes de  entre 15 y 17 años. Estaban hablando sobre multilingüismo. Algunos de ellos defendían la idea de compartir un mismo lenguaje en todo el mundo, para así, poder comunicarnos todos con todos sin problema alguno. Al contrario, una minoría pretendía alzar la importancia de conocer y aprender más de un idioma.

 

Lo que ellos no sabían, es que 3.000 lenguas se encuentran en peligro de muerte. Es decir, la mitad de las lenguas que se habla hoy en día en todo el mundo. Según UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, estas lenguas puede que desaparezcan a lo largo de este siglo y el uso de las nuevas tecnologías no hace más que agrandar este problema. 

 

La idea de disponer de un único lenguaje en todo el mundo puede que facilite mucho las relaciones sociales como también las empresarias y políticas, pero ¿cuánta riqueza se perdería con la desaparición de cada idioma? Nos encontramos en una localización donde este tema

 

 

Hoy en día, son 24 las lenguas oficiales de la Unión Europea. Como señala la propia web de la Unión Europa, “existen más de 60 lenguas regionales o minoritarias que cuentan con un total de unos 40 millones de hablantes”, de los cuales uno es el euskera. 

 

La enseñanza de distintas lenguas nos admite viajar a distintos países del mundo. Viajar puede ser una herramienta muy valiosa a la hora de conocer otras culturas y así ampliar nuestros conocimientos. Además, si no se conoce el idioma del país al que viajemos, se disminuyen mucho las oportunidades de encontrar trabajo y dificulta el estudio el estudio en el extranjero. En el misma Europa, las empresas demandan cada vez más trabajadores que sepan hablar más de dos idiomas ya que necesitan personal multilingüe para trabajar en un mundo cada vez más globalizado.

 

La mejor manera de aprender idiomas además de la materna, es que los niños desde su infancia entren en contacto con dos idiomas extranjeros. Está demostrado, que esto último ademas de acelerar el aprendizaje de las lenguas, puede mejorar en la eficiencia del lenguaje materno.

 

Cada vez son más los centros que ofrecen una educación bilingüe. Por ejemplo, la Universidad de Deusto dispone de tres idiomas para cursar las distintas asignaturas: euskera, inglés y español.