La razón principal del “brexit” y del auge de la extrema derecha en Europa

La irrupción de la extrema derecha en países como Austria, Alemania o Francia o la resolución a favor de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea está creando incertidumbre entre los habitantes europeos. Para solucionar este nuevo escenario al que nos enfrentamos es necesario encontrar la razón principal de esta radicalización política; es decir, el núcleo de todos los argumentos para este cambio ideológico en ciertos países. Por lo tanto, lo que deberíamos de replantearnos es: ¿Qué hay detrás de todas las razones que han llevado, por ejemplo, a que la mayoría de los habitantes británicos votasen a favor del “brexit”?

 La respuesta a dicha pregunta nos la dio un sociólogo alemán, Werner Sombart, y la popularizó Joseph Schumpeter en 1942 mediante “Capitalismo, socialismo y democracia” tras haber leído e informado anteriormente sobre el sociólogo alemán. Los dos ahondaron en un nuevo término llamado destrucción creativa. Estamos ante este término cuando la aparición de un nuevo producto, una nueva manera de producción o comercialización, la apertura de nuevos mercados, la conquista de una nueva materia prima o la creación o destrucción de un monopolio, destruye empresas o modelos viejos. En definitiva, estamos hablando sobre una de las principales consecuencias a las que nos sometemos al vivir en una economía de mercado capitalista, donde premiamos la innovación, la única llave a un crecimiento económico sostenido a largo plazo. Pero no siempre hemos aceptado que ciertas innovaciones provoquen la destrucción creativa.

En el siglo XVI, antes de la primera revolución industrial e incluso del capitalismo que conocemos, una innovación que cambiaría la economía de aquella época fue rechazada por miedo a su destrucción creativa. William Lee, un inventor y clérigo inglés, creó la primera máquina de tejer para medias en 1589. Tras forjar la primera máquina, fue a ver a la reina Isabel I de Inglaterra para exponer su nuevo descubrimiento y solicitar una patente. Para su sorpresa, la reina rechazó dicha patente por miedo a que pusiera en riesgo la industria de punto manual. Posteriormente, Lee introdujo ciertas mejoras en su máquina de tejer e intentó conseguir nuevamente la patente, esta vez con Jacobo I, nuevo rey de Inglaterra. A pesar de la mejora y del cambio de reinado, la patente fue rechazada por segunda vez.

Pero, ¿Cuáles han sido los cambios que han originado que la destrucción creativa haya florecido dichas ideologías ultraderechistas? Las innovaciones que han provocado la destrucción creativa han sido varios productos que hemos catalogado como los grandes avances de los últimos tiempos. Entre ellos, el avión (el más longevo), internet y el teléfono móvil son los causantes principales de que hoy en día estemos hablando de esto. Dichos productos han provocado que la globalización se esté dando a pasos agigantados, el punto de inflexión para el futuro de nuestra sociedad.

Asimismo, junto a la innovación causante de la destrucción creativa, la globalización, también se necesita una víctima o una destrucción, valga la redundancia. En primer lugar, la pérdida de trabajos menos cualificados a consecuencia de la deslocalización de las empresas en países menos desarrollados como los asiáticos, está generando desazón entre las clases bajas. En Detroit, por ejemplo, la oleada de votos a Trump se dio por la alta tasa de paro del Estado. Paro que aumentó por la deslocalización de las empresas instaladas allí. En segundo lugar, la globalización está permitiendo que los flujos migratorios se vean facilitados y aumentados a ritmos muy acelerados. Los habitantes de los países en guerra o hambruna (Oriente Próximo y África, sobre todo) tienen más facilidades para poder migrar a otros países de la UE y así poder forjar un futuro más prometedor, o, al menos, no tan desalentador. Por consecuencia de las facilidades, y por la desesperación que viven en sus países, millones de personas están intentando entrar en suelo europeo, lo que provoca una situación de incertidumbre e inseguridad para los nativos de los países (miedo alimentado por la irrupción de los terroristas como ISIS o Al Qaeda).

Por ello, para “asegurarse” de que dicha destrucción creativa no se lleve a cabo en sus países, por miedo a perder su puesto de trabajo y a su seguridad por la entrada de gente de diferentes culturas, con su consiguiente probabilidad de ser un terrorista, los ciudadanos de muchos países europeos están optando por la vía del rechazo a la innovación y a la destrucción creativa. La ultraderecha les está proporcionando una vía que no permita que esto ocurra y no dudan en dar su apoyo, a pesar de ser políticas xenófobas. En el caso de la máquina de tejer eran los altos cargos los que se oponían a la destrucción creativa, mientras que esta vez se trata de los ciudadanos de a pie de calle los que se niegan a dicho cambio.

En definitiva, si queremos atajar el problema del auge de la ideología ultraderecha y xenófoba, necesitamos tener en cuenta cual es la causa principal. Los ciudadanos europeos y estadounidenses tienen una considerable incertidumbre sobre esta destrucción creativa y, en vez de enfrentarla, prefieren optar por la desaparición del origen de dicha destrucción: la globalización (ya sea con la salida de la UE o con el cierre de fronteras). Por lo tanto, para evitar que esto ocurra en las próximas elecciones y las confrontaciones entre partidarios y detractores de la ultraderecha aumenten, es imprescindible ofrecer una vía alternativa que permita que los ciudadanos más indecisos sobre el cambio se sientan más seguros y no vean peligrar su futuro. De esto modo, erradicaremos una vez más a la ultraderecha.