CONOCER PERSONAS

Me encanta conocer personas. Seguramente acabes de imaginarte que me encanta ir a sitios nuevos y aprenderme el nombre de unas cuantas personas o incluso reírme un rato con ellas, pero no. Para mí la palabra conocer significa mucho más que eso, significa escuchar a alguien, analizar sus pensamientos, entender sus comportamientos y reacciones, empatizar. En el mundo de la empresa, esta capacidad de entender a las personas me parece fundamental, tanto para relacionarse con los compañeros como para ponerse en el lugar del cliente.

 

Para llegar a entender a alguien, me parece imprescindible escucharle, darle la oportunidad de que se abra a ti. Vivimos muy centrados en nosotros mismos, y la mayoría de las conversaciones que mantenemos con los demás son bastante banales y de poca importancia; por eso, escuchar de una forma más profunda resulta complicado. Además conocer a alguien requiere un cierto nivel de madurez, puesto que primero hay que entender los pensamientos y comportamientos de uno mismo y analizarlos, para después poder hacer lo mismo con los demás. Muchas veces se confunde esa madurez con la edad, pero me gustaría recordar que el cumplir años no implica un crecimiento personal y emocional.

 

Hay gente que crece y se conoce en base a libros, experiencias o simplemente reflexionando y cuestionando, pero yo tengo una manera un poco diferente de hacerlo y querría compartirla contigo. Hace cinco años entré en un mundo que me hizo abrir los ojos de una manera que nunca hubiera imaginado, el teatro. De un modo inconsciente, cada año, tienes que llegar a entender a una persona de la manera más profunda que puedas imaginar: tienes que convertirte en ella. Así es, cada vez que te asignan interpretar un personaje hay que entender cómo es, cómo se comporta, el por qué de sus acciones y muchas otras cosas hasta llegar a convertirte en él. A veces, puede que no te sientas nada identificado con esa persona, porque se comporta de una manera que tú jamás harías, pero ahí es cuando más aprendes, porque las personas siempre tienen una razón detrás de sus comportamientos y acabas entendiéndola.

 

Conociendo otras realidades y formas de vivir ajenas a tu vida consigues comprender a otros colectivos y grupos de la sociedad. Por ejemplo, puedes ponerte en la piel de gente con diferentes orientaciones sexuales, razas, situaciones económicas, enfermedades mentales, problemas sociales, familiares, ect. El crecimiento personal que esto aporta es obvio pero, además, el deseo de ayudar a estas personas, de vivir en una sociedad libre, de salir de nuestra forma de pensar cuadriculada que solo clasifica entre buenos y malos, personas raras y normales va aumentando poco a poco.

 

Hay muchas maneras de intentar entender y empatizar con los demás, lo importante es hacerlo para poder crecer como personas, conocer de verdad a la gente de nuestro entorno y poder comprender la diversidad en la sociedad, con todas las ventajas que esto aporta a los diferentes ámbitos, entre otros, el empresarial.